jueves, 26 de marzo de 2009

CIRCULACIÓN EN EL SER HUMANO

Hola a Todos los Estudiantes de Séptimo A y C... A continuación les presento los contenidos pendientes... DIOS LOS BENDIGA A TODOS

SISTEMA CIRCULATORIO HUMANO

El Hombre, al igual que los demás vertebrados, posee un sistema circulatorio que le asegura el transporte de nutrientes. Además este sistema está en estrecha relación con todos los otros sistemas del cuerpo humano: digestivo, excretor, respiratorio, nervioso y endocrino. El sistema circulatorio humano se constituye por dos sistemas de transporte: el sistema cardiovascular y el sistema linfático.



SISTEMA CARDIOVASCULAR

El sistema cardiovascular se compone de corazón, sangre y vasos sanguíneos. En éste sistema, el corazón es el órgano que se encarga de impulsar la sangre hacia cada una de las células que conforman el cuerpo, a través de los vasos sanguíneos.

CORAZÓN

Es un órgano cónico y hueco, que se encuentra en la cavidad torácica, entre los dos pulmones y está compuesto por tres capas musculares: pericardio, miocardio y endocardio. El pericardio es la capa más externa y está formado por células resistentes cuya función es proteger y recubrir el corazón. El miocardio es la capa media y se caracteriza por ser el más grueso y fuerte, es el responsable de las contracciones, es decir, del movimiento que impulsa la sangre hacia todo el cuerpo. El endocardio, es la capa más interna y está revestida de una capa de células finas y planas llamada endotelio. El endotelio recubre también los vasos sanguíneos y tiene como función evitar que la sangre se coagule durante su recorrido por el cuerpo.

SANGRE

La sangre es uno de los tejidos del cuerpo que se encuentra en estado líquido. Esto hace posible el transporte de sustancias desde y hacia cada uno de los tejidos y células que conforman el cuerpo. La cantidad de sangre en una persona es equivalente al 8% del peso corporal. Por ejemplo, una persona que pesa 70 Kg., tiene alrededor de unos 5,6 L de sangre. La sangre está compuesta por plasma y células sanguíneas.

El Plasma. Es el componente líquido de la sangre y representa el 55% de volumen sanguíneo total. Es de color amarillo y está formado por agua (90%) y sustancias disueltas en ella (10%). Las sustancias que se encuentran disueltas son: proteínas, carbohidratos, lípidos, hormonas, sales, gases y desechos como la úrea. Las proteínas son las que se encuentran en mayor cantidad. Las principales son: el fibrinógeno, importante durante el proceso de coagulación sanguínea; la albúmina, que participa en la conservación del volumen de agua y en el transporte de lípidos y la globulina, que cumple una importante función en la protección del cuerpo contra algunas enfermedades infecciosas como el sarampión y la hepatitis.

Células Sanguíneas. Como su nombre lo indica, son las células que conforman la sangre. Son de tres tipos: glóbulos rojos o eritrocitos, glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas.

Glóbulos Rojos: Son las células más especializadas y abundantes del cuerpo humano, tienen forma de disco bicóncavo. En su estado maduro carecen de núcleo y mitocondrias y la mayor parte de su citoplasma está ocupado por una proteína llamada hemoglobina. La hemoglobina contiene el pigmento que le da el color rojo a la sangre. Gracias a la hemoglobina, los glóbulos rojos transportan el oxígeno desde los pulmones hacia todas las células del cuerpo y recogen el dióxido de carbono que producen las células para llevarlo de regreso a los pulmones.

Glóbulos blancos: A diferencia de los glóbulos rojos, tienen núcleo y mitocondrias, y son prácticamente incoloros, pues carecen de hemoglobina. Además poseen la capacidad de moverse, muchas veces en contra del flujo sanguíneo, esto les permite proteger al organismo contra microorganismos dañinos, pues pueden llegar sin problema hasta los tejidos u órganos que están afectados por alguna enfermedad.

Plaquetas: Son fragmentos de células que carecen de núcleo y que contienen solo citoplasma, el citoplasma está rodeado por una membrana celular. La principal función de las plaquetas es evitar la pérdida de sangre cuando se produce una hemorragia y así mantener constante el volumen de sangre que circula por el cuerpo.

VASOS SANGUÍNEOS

Hay tres clases de vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares. Tanto las arterias como las venas se ramifican para originar vasos de menor calibre, llamados arteriolas y vénulas, respectivamente. Las paredes de las arterias y de las venas se encuentran formadas por tres capas, desde afuera hacia dentro son: túnica externa o adventicia, túnica media y túnica íntima.

Arterias: Las arterias son los vasos sanguíneos que conducen la sangre desde el corazón hacia los distintos órganos y tejidos del cuerpo. La mayoría de las arterias, con excepción de las arterias pulmonares, transportan sangre rica en oxígeno.

Venas: las venas son los vasos sanguíneos que conducen la sangre desde los distintos órganos y tejidos hasta el corazón. Las venas a excepción de las pulmonares, transportan sangre rica en oxígeno.

Capilares: los capilares son los vasos sanguíneos de menor grosor, debido a ésta característica, permiten el intercambio de desechos, nutrientes, gases y hormonas entre la sangre y las células.


SISTEMA LINFÁTICO

El sistema linfático tiene como función principal eliminar el exceso de fluido y sustancias disueltas que vienen de los capilares. Además se encarga del transporte de grasas, que debido a su gran tamaño, no pueden entrar directamente del intestino al torrente sanguíneo. El sistema linfático, también defiende al organismo de bacterias y virus, por medio de los linfocitos. El sistema linfático está conformado principalmente por: linfa, vasos linfáticos, tejido linfático y órganos linfáticos.

LINFA

Durante el recorrido de la sangre por los vasos sanguíneos muchos de sus componentes, como el plasma y los glóbulos blancos, se filtran hacia las células que forman los órganos. El líquido blanquecino que se forma a partir de la filtración del plasma y de los glóbulos blancos se llama linfa. Para evitar que la linfa inunde los tejidos y con el fin de lograr su renovación, el cuerpo la retira de las células y la devuelve al torrente sanguíneo por medio de los vasos linfáticos.

VASOS LINFÁTICOS

Son un conjunto de conductos especializados en transportar la linfa. Los vasos linfáticos se clasifican en: capilares linfáticos, venas linfáticas y colectores terminales.

Capilares Linfáticos: son vasos muy delgados que se encuentran repartidos por casi todo el cuerpo. Los materiales recolectados por los capilares linfáticos fluyen hacia los vasos linfáticos mayores, denominados venas linfáticas.

Venas Linfáticas: son vasos que tienen una estructura similar a la de las venas sanguíneas aunque son más delgadas de mayor volumen y con una apariencia similar a un rosario. Las venas linfáticas conducen la linfa hacia los colectores terminales.

Colectores Terminales: son los vasos linfáticos de mayor calibre y reciben la linfa procedente de todas las regiones del cuerpo. Estos vasos se localizan a la altura de los hombros y se conectan con el sistema cardiovascular para devolver la linfa a la circulación sanguínea. Los colectores terminales son el conducto torácico y la gran vena linfática. Se encuentran ubicados en la base de las venas subclavias: el conducto torácico a la izquierda y la gran vena linfática a la derecha.

TEJIDO LINFÁTICO

El tejido linfático se caracteriza por la presencia de gran cantidad de linfocitos. Se puede clasificar en: tejido linfático difuso, nódulos terminales, nódulos linfáticos y nodos o ganglios.

Tejido Linfático Difuso: se puede apreciar por debajo del epitelio digestivo y respiratorio, y tiene como función principal participar en la defensa del organismo frente a la invasión de bacterias patógenas.

Nódulos: son pequeñas masas de tejido linfático donde se producen los linfocitos. Se caracterizan por la ausencia de vasos linfáticos que les proporcionen linfa.

Nodos o Ganglios Linfáticos: están ubicados a lo largo de los vasos linfáticos. Se encargan de la demolición de partículas y microorganismos patógenos, como las bacterias, para evitar que alcancen el torrente sanguíneo. Este proceso se le denomina filtración linfática.

ÓRGANOS LINFÁTICOS

Los órganos linfáticos son centros de producción de linfocitos. El timo y el bazo, son ejemplos de órganos linfáticos. El timo se encuentra ubicado debajo del esternón, ligeramente detrás del corazón, está especialmente activo en los niños, pero disminuye de tamaño y de importancia en los adultos. El bazo se localiza en el lado izquierdo de la cavidad abdominal, entre el estómago y el diafragma. El bazo filtra la sangre y la expone a macrófagos y linfocitos, los cuales destruyen partículas extrañas y eritrocitos viejos.


BIBLIOGRAFÍA

García Hernández, Fernando / Martínez Pelayo, Maríana / González Martínez, Tanya. BIOLOGÍA 1 BACHILLERATO. Editorial SANTILLANA.

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